Astrónomos presentan los primeros resultados del Telescopio Cosmológico de Atacama (ACT)
A tres años de su instalación, el profesor Jack Hughes explicó el accionar de este telescopio ubicado en el norte de Chile. Además, entregó las cifras de los posibles cúmulos descubiertos, los que serán usados para el estudio del origen del universo y la evolución de las galaxias.
“Los cúmulos son exponencialmente sensibles al crecimiento del Universo y pueden poner límites a los modelos cosmológicos”.
Así comenzó explicando Jack Hughes, astrónomo de la Universidad de Rutgers, las propiedades de los cúmulos: los mismos sistemas que están siendo rastreados por el Telescopio Cosmológico de Atacama (ACT) para estudiar la naturaleza del universo.
Secundado por el investigador chileno en esa universidad, Felipe Menanteau, Hughes expuso ante los docentes del Departamento de Astronomía y Astrofísica (DAA) los resultados que han tenido las observaciones de este telescopio, el más elevado del mundo, allá en el norte de Chile.
Han pasado tres años de la instalación de esta aparato ubicado a cinco kilómetros de altura del desierto de Atacama, y a la fecha, lleva más de un año de avistamientos y una lista de 52 candidatos para cúmulos de galaxias. Dato nada trivial, considerando el fin del proyecto: estudiar la tasa de cúmulos en función de su radiación electromagnética (o desplazamiento hacia el rojo), pues según Hughes,“el número de cúmulos que encontremos será un test para medir el modelo cosmológico actual”.

El equipo del ACT, donde participan siete astrónomos de la UC y otras 17 instituciones como Princeton, Oxford y la Nasa, deberá entregar una muestra del orden de 100 cúmulos. Y una vez logrado esto, en un rango de dos años más, los resultados serán aplicados tanto para encontrar modelos cosmológicos como para la evolución de las galaxias.
El rastreo de estos sistemas en los cielos del sur es una de las etapas más relevantes del proyecto ACT. Usados como tubos de ensayo, estos cúmulos serán la muestra que permitirá a los investigadores averiguar en qué modelo cosmológico habitamos, además de la naturaleza de la materia y la energía oscuras.
Para hallar estos sistemas a través de la radiación de fondo, de la que el universo está empapado, los investigadores del ACT miden el efecto conocido como Sunyaev-Zel’dovich (SZ). Este efecto, el cual es una distorsión de la radiación debido a su contacto con el gas de los cúmulos, permite llegar a estos últimos de una manera distinta a otros métodos.
“Al encontrar un cierto nivel de detección de SZ, ese límite está correlacionado directamente con la masa, y al medir dentro de esos parámetro, estás inmediatamente pesando el cúmulo”, asegura el ex alumno de la UC, Felipe Menanteau.
Que el uso de SZ esté siendo aplicado para evaluar el modelo cosmológico actual describe la importancia que tiene la radiación de fondo en la teoría del Big Bang. Según los especialistas, el hecho de que los cúmulos distorsionen los fotones es una prueba de que la radiación proviene desde muy lejos. En rigor, desde ese fuego que originó el Universo conocido como Big Bang.
“Los modelos cosmológicos te dan una cierta proyección de cómo crecen las estructuras. Entonces, lo que medimos es la aglomeración de masa mirando cúmulos. Y cuando tú comparas la observaciones con los modelos, puedes saber cuál de todas las familias de modelos es la correcta”, insiste Menanteau.
Los astrónomos de Rutgers advierten que cualquier descubrimiento importante que puedan realizar, llegará dentro del próximo año. Recién están comprobando la habilidad de los detectores del ACT, explican, donde la UC trabaja en el seguimiento de los cúmulos desde los telescopios más avanzados de Chile.
