TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA: LA PRÓXIMA META DE LA ASTRONOMÍA NACIONAL
Así lo afirmó el profesor Andrés Jordán en una entrevista con Radio Universidad Chile, enfatizando en la importancia de los consorcios internacionales para lograr este fin.
Paulatinamente, la transferencia tecnológica se convierte en el nuevo desafío de la astronomía local.
Gracias a la calidad de los cielos del Norte, los observatorios allí ubicados y el aumento de profesionales de esta ciencia en el país, la astronomía nacional es vista como una de las más competitivas del mundo, según los expertos.
Sin embargo, "si bien producimos ciencia como un país desarrollado, aún no ha ocurrido lo que uno quisiera: una segunda etapa del desarrollo de la astronomía nacional que es la transferencia tecnológica", apuntó el académico Andrés Jordán en el programa "Milenio" de la Radio Universidad de Chile (102.5 FM) .
Para este investigador de Astronomía UC y miembro del "Núcleo Milenio para la Vía Láctea", concretar esta meta no sólo implica hacer uso de las tecnologías existentes --como los telescopios o los observatorios, entre otros-- sino también construir parte de estos aparatos. Para ello es necesario que la comunidad de astrónomos e ingenieros se involucre en los llamados consorcios internacionales dedicados a la fabricación de estas tecnologías; consorcios donde un país, una universidad o una institución determinadas asumen un rol específico en la fabricación de estos instrumentos.
"El problema es que en Chile no se ha dado el diálogo para crear estas sinergias", confesó el Prof. Jordán a Victoria Quevedo, conductora del espacio. "Pero con el Centro de Astroingeniería UC --compuesto por astrónomos e ingenieros--, estamos creando instancias para que este diálogo se empiece a dar en el país y lograr decir: mira, tengo este problema científico y necesito un instrumento que haga esto".
Como parte de esta meta, el centro de Astroingeniería se ha embarcado en la construcción de un espectrógrafo para uno de los telescopios del Laboratorio Docente de la UC. Con él, este equipo pretende rastrear planetas extrasolares midiendo los cambios en las velocidades de ciertas estrellas en la Vía Láctea.
Pero esta es sólo la primera etapa del proyecto, pues el Centro de Astroingeniería se ha unido al Instituto Nacional de Investigación de Italia en un consorcio que intenta construir un espectrógrafo de alta resolución para el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT, por sus siglas en inglés). Este último, probablemente será el futuro telescopio infrarrojo más grande del mundo debido a su espejo primario de 42 metros de diámetro.
"Este sería el final de nuestro viaje: empezar con este instrumento chiquito, para contribuir luego de manera real a este instrumento de primera línea (el E-ELT) que será capaz de encontrar planetas como la tierra alrededor de las estrellas cercanas", destacó el académico.
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